sábado, 11 de abril de 2009

EL CLUB DEL REFUGIO.

EL CLUB DEL REFUGIO.
(JOSÉ DAVID. Juegos y trabajo social. Editorial Humanitas)
Era una costa peligrosa. Golpeada por el oleaje y los grandes huracanes. La costa había sido testigo de innumerables naufragios. La fama de la zona era reconocida por todo el mundo. Los capitanes de los grandes barcos procuraban no pasar cerca de esa costa por el peligro de naufragio. Sin embargo, cada año, varios barcos se hundían en las rocas y arrecifes por esos lugares.
Los que vivían en esa parte, siendo misericordiosos, decidieron establecer un pequeño rancho sencillo en la costa, con un equipo salvavidas. Hicieron campañas, año tras año, para recoger fondos y así poder sostener el humilde refugio. El equipo de salvavidas se volvió experto con mucha práctica y el número de personas perdidas iba disminuyendo.
La fama del pequeño refugio creció y varios ricos de buena voluntad dejaron en herencia dinero para mantenerlo. Al final, se notó que los fondos del refugio eran muchos. Fue necesario nombrar un tesorero y comité para controlar bien el dinero. Así lo hicieron.
Un día, un barco de primera categoría –con pasajeros ricos- se hundió cerca del refugio. Los salvavidas salieron con sus lanchas para salvar a los pasajeros. Cuando los llevaron al refugio, tenían vergüenza de las condiciones tan pobres del lugar. En la próxima reunión del comité pro mantenimiento, decidieron mejorar las condiciones del refugio para poder servir mejor a los pobres náufragos. A la vez, tomaron la decisión de dar sueldos a los salvavidas (que antes eran voluntarios) para poder servir mejor a esos mismos náufragos. Se creó “un comité pro mejoramiento del refugio”. Ellos resolvieron conseguir un decorado interior para hacer el refugio más presentable y poder recibir mejor a los pobres náufragos. El decorador hizo bien su trabajo y el edificio resultó muy bello.
La fama del refugio iba creciendo. Mientras tanto, muchas personas pidieron ser miembros del equipo salvavidas aunque fuera como miembros honorarios. Contribuyeron ellos con fondos propios para mantener el lugar. Uno de ellos hizo una bandera especial para el refugio y otro –con mucha iniciativa creadora- sugirió un tema y cambió de nombre el refugio, así como un reglamento específico. Así, la institución pasó a llamarse. “El Club del Refugio”.
El comité hizo un libro especial, reuniendo todos los reglamentos y las tradiciones más importantes para los miembros. Fue igualmente organizado un rito de iniciación para admisión de los nuevos miembros del Club.
La fama de “El Club del Refugio” creció aún más. En el sitio se ubicó un gran restaurante para atender a los socios. Progresivamente aparecieron canchas de tenis, salones de fiestas, etc.
Un día, durante la reunión-almuerzo de los miembros, ocurrió un naufragio. El equipo de salvavidas salió para salvar a las víctimas. Cuando llegaron, estaban mojados, sucios. Entre los náufragos había blancos, negros, amarillos –gente de toda clase- porque la nave que se había hundido era un barco que llevaba trabajadores pobres que buscaban trabajo en otra parte. Al ver a las víctimas, la dirección del Club del Refugio se reunió en asamblea de urgencia y proporcionó el garaje para alojamiento de los náufragos, por un corto periodo, ya que el sitio sería pronto usado para recibir a los invitados a las fiestas nocturnas del Club.
Esa noche, en una sesión extraordinaria, se decidió que si algunos miembros querían hacer entrar tales tipos en el Refugio, sería mejor construir un pequeño rancho sencillo más allá de la costa, para salvar náufragos futuros.

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